SAN ANDRÉS DE PICA

San Andrés de Pica (en quechua: piqai´ , ‘flor en la arena’), comuna de Chile perteneciente a la Provincia del Tamarugal, Región de Tarapacá.

Es un lugar turístico, con balnearios semi-termales (cochas) en medio del desierto. En esta comuna, se encuentran diversos oasis en el medio de la pampa del Tamarugal, donde ha florecido la actividad agrícola, especialmente de los famosos limones de Pica, (de una especie diferente al limón del resto del país) y mangos.

"Flor en la arena", ese es el poético y magníficamente certero nombre que significaría Pica en el dialecto Quechua. Claro y preciso ya que gracias a las aguas cordilleranas que emanan en la zona, el desierto floreció en un espléndido oasis que revitaliza la mirada del viajero luego de largas horas de arenas ocres que cubren la mirada.

Pica florece en más de un sentido ya que los planes para convertirla en un gran lugar de la observación turística han comenzado y avanzan desplegándose en todos los atractivos que recién comienzan a descubrirse.

Este sitio fue frecuentemente utilizado por los indígenas prehispánicos. Incluso se dice que la realeza incaica venía en búsqueda de lugares para capear el invierno, los conquistadores españoles hicieron su aparición con huestes del mismísimo Diego de Almagro, primer expedicionario del territorio chileno.

Pocos años después pasa por la zona Pedro de Valdivia y la presencia de españoles comienza a ser continua, con gran cantidad de colonizadores que aprovecharon las facultades de la zona para crear vinos de alto renombre en el virreinato.

Poco a poco se pobló la zona y sus necesidades fueron transformándose a medida de que los tiempos cambiaron: produjeron para las minas de plata cercanas a Iquique del siglo XVIII y luego los frutales aparecieron para la gran demanda producida por las salitreras de la siguiente centuria.

En la actualidad, Pica es uno de los mejores lugares para la plantación de cítricos como sus limones, ideales para el pisco sour, mangos, guayabas y naranjas. De hecho, es uno de las cosas más admirables porque aún es posible observar a los agricultores vencer, diariamente, la porfía del desierto al seguir ganando tierras cultivables en donde antes era solo arena.

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